Estamos acostumbrados (docentes, estudiantes, familias) a utilizar las calificaciones como si fuesen números. Calculamos promedios, comparamos cifras y pensamos cuánto nos falta para llegar a cierta nota. Sin embargo, en lo esencial las calificaciones no son números. Usarlas como tales nos facilita algunas cosas pero nos complica en otras. Voy a intentar aportar algunos elementos que ayuden a comprender mejor lo que hacemos cuando usamos las notas como si fuesen números. Hac